
“Cuando se tiene en la vida un por que, se vive sin dificultad el cómo.” (Fiendrich Nietzsche)
Uno solo descubre el valor de la vida cuando entiende el por que vive. Una vez descubierto entonces se es capaz de sonreír. Sonreír una sonrisa que transmita el humor, la alegría y la satisfacción de demostrar la vivencia de darse a uno mismo en su propia plenitud en armonía con el universo. Sere capaz de comprometerme con el sentido real que he encontrado en mi interior, por lo tanto, generarela capacidad genuina de enfrentarme con los interrogativos, con lo desconocido, los prejuicios cristalizados a lo largo de mi estancia terrenal.
Una vez descubierto el porque de la vida, entonces sere feliz con lo más sencillo de lo cotidiano, o sea, incluso podre disfrutar de una mirada a una flor, aunque parezca simplista es la demostración de mi riqueza interior, ya que eso significa plena paz, y si tengo paz interior, entonces sere transmisor de paz hacia el exterior.
Uno solo descubre el valor de la vida cuando entiende el por que vive. Una vez descubierto entonces se es capaz de sonreír. Sonreír una sonrisa que transmita el humor, la alegría y la satisfacción de demostrar la vivencia de darse a uno mismo en su propia plenitud en armonía con el universo. Sere capaz de comprometerme con el sentido real que he encontrado en mi interior, por lo tanto, generarela capacidad genuina de enfrentarme con los interrogativos, con lo desconocido, los prejuicios cristalizados a lo largo de mi estancia terrenal.
Una vez descubierto el porque de la vida, entonces sere feliz con lo más sencillo de lo cotidiano, o sea, incluso podre disfrutar de una mirada a una flor, aunque parezca simplista es la demostración de mi riqueza interior, ya que eso significa plena paz, y si tengo paz interior, entonces sere transmisor de paz hacia el exterior.
Es decir que si se la respuesta del porque vivo y su valor relativo en la tierra, estare preparada para ser mediadira de los conflictos alrededor, contra la intolerancia y sus efectos de prejuicios, prejuicios estos que solamente denotan el perfil de una persona sin capacidad de amar y reconocer mis propios miedos, por no conocerme a mi misma, buscando en lo exterior la excusa de culparme a mí misma.
Estoy en un momento del año reservado para la reflexión, esa reflexión no debe ser de fuera hacia dentro, sino de dentro hacia fuera o ambas cosas en su debido orden, donde tengo la oportunidad de valorarme y a la vez reciclarme, sin miedo, sin condiciones, con total creatividad humana para conseguir lo más precioso, que es la paz y solo entonces sere capaz de desfrutar de las riquezas del universo, cuando todo deje de ser obvio y pase a ser relativo.

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